Belgrado ya era una de las ciudades más antiguas de Europa como estratégico cruce de caminos de la antiguedad entre Europa oriental y occidental. Merece la pena callejear por el barrio de Skadarlija, conocido por sus restaurantes, cafés, artistas callejeros y teatros de luces. Tampoco se puede perder el Muzeji Savremene Umetnosti (Museo de Arte Moderno) en Novi Beograd. Y por la noche, relájese a orillas del Danubio a la altura del Hotel Yugoslavia, en cualquiera de sus numerosos bares, restaurantes, clubs y cafés a bordo de barcos amarrados.
